………. Aprendí que el dulce sonido de cada sonrisa regalada

 

 

Laia

………. Aprendí que el dulce sonido de cada sonrisa regalada, el calor humano de cada abrazo robado y el poder de cada mirada agradecida son la recompensa más valiosa

Durante mi colaboración como voluntaria en el Centro Psiquiátrico Sagrado Corazón (Quito, Ecuador) del 27 de Junio – 2 de Octubre desarrollé la tarea de terapista física en las áreas de psiquiatría mujeres y cuidados paliativos.

Al principio fue una mezcla de ilusión y miedo. Ilusión por poder ayudar haciendo lo que más me gusta en el mundo y miedo por no creerme capaz. A la vez, me sorprendió la calidez con la que me recibieron tanto mis compañeros, como las hermanas, como cada uno de los trabajadores del hospital. Su cariño y confianza me hicieron sentir parte de su gran familia.

A veces los recursos son un poco más limitados pero lo compensan con la calidez humana con la que tratan a cada paciente y trabajador, esa humanidad que es tan difícil de encontrar en los países más desarrollados. Por otra parte, en mi tiempo libre (fines de semana), tuve la oportunidad de viajar y conocer Ecuador, un país lleno de potencial y belleza natural.

«Te llevarás mucho más de lo que dejarás.»

Estas fueron las palabras que me dijeron antes de empezar esta experiencia inolvidable y que hasta día de hoy, a pocas horas de volver a casa, no pude comprender con exactitud.

Durante el transcurso de estos 3 meses cómo voluntaria viví, aprendí y sentí cosas que hasta ahora la vida nunca me dio. Aprendí que el dulce sonido de cada sonrisa regalada, el calor humano de cada abrazo robado y el poder de cada mirada agradecida son la recompensa más valiosa; que las ganas de vivir son el impulso más fuerte para un luchador; que la felicidad se esconde en los pequeños momentos y que sólo debemos estar atentos para valorarlos. Aprendí que no existen personas con discapacidades, sino con capacidades diferentes, que debemos aprender a valorar. Que desgraciadamente el mundo en el que vivimos muchas veces es cruel y hay que regalarle humanidad. Aprendí que no hay batallas perdidas siempre que hayan sido luchadas. Y todo eso lo aprendí del ejército de guerreros y guerreras con los que tuve la suerte de cruzarme en esta etapa tan importante de mi vida.

Me entregué, di todo lo que estaba en mis manos para poder ayudar y mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de los pacientes que atendí. Dediqué mi tiempo, con ilusión y ganas. Y aun así, siento que he recibido mucho más de lo que he podido dar. Ellos, que aparentemente no tienen nada más que lo que son, te entregan un pedacito de ellos y de su corazón sin intención alguna de ser recompensados. Ellos son el mejor regalo, el mejor agradecimiento y el motivo principal por el cuál esta experiencia ha marcado un antes y un después en el transcurso de mis días. Y eso es lo que intentaré transmitir en mi día a día, con la gente que me rodea, intentando construir un mundo mejor. Se lo debo.

Finalmente, solo tengo palabras de agradecimiento para todas y cada una de las personas que formaron parte de esta experiencia; des de los pacientes y sus familiares, hasta las hermanas que me acogieron con los brazos abiertos, pasando por cada uno de los trabajadores que hacen posible la atención integral y personalizada de cada persona que ingresa en el hospital; dando no sólo atención profesional sino poniendo todo su corazón y empeño. Gracias a todos por darme tanto, pidiendo tan poco.

Laia

 

La sabiduría de los ancianos, imprescindible para el progreso…

 

A través de la Fundación Benito Menni, hemos tenido la oportunidad de realizar Voluntariado Internacional en un centro de las Hermanas Hospitalarias en Argentina “Hogar Argentina», “Hogar Nuestra Señora de Belén”.

Hemos aprendido a escuchar a la gente, y compartir momentos con ellos.

La relación con el personal y las hermanas ha sido muy buena, la gente allí es muy agradable y siempre nos ayudaron.

Vivir esta experiencia ha sido muy gratificante, y nos acordaremos de eso durante mucho tiempo, hemos podido intercambiar con personas que tenían otra cultura, y forma de ver la vida. Nos hemos dado cuenta de que los ancianos son personas que saben mucho y podemos aprender continuamente de ellos.

Juliette t Sarah

Hogar Argentina 1

 

Hogar Argentina 2 

 

 

 

 

Encuentro de Coordinadores de Voluntariado Nacional de España

 Voluntariado 1

Participación de la Fundación Benito Menni en el Encuentro de Coordinadores de Voluntariado Nacional de España.

Desde la Coordinación Provincial de Identidad y la Consejera del Voluntariado nacional, se celebró una Jornada con el título “Sed Alegres en el servicio” para los Coordinadores nacionales de Voluntariado nacional de España, el día 21 de Septiembre en la calle Vaquerías de Madrid, sede de la Provincia de Hnas. Hospitalarias de España.

A dicha jornada, se invitó a la Fundación Benito Menni y en su nombre acudió Mª Rosa Izquierdo, el tema que correspondió exponer a la Fundación Benito Menni, versó sobre “el Voluntariado Internacional”, Protocolo y una breve presentación de la misma.

En esta jornada de trabajo se presentaron otros temas de interés entre ellos: los formatos consensuados y normas de aplicación de distintos documentos del voluntariado, Formación del Voluntariado en temas de Identidad, incorporación de procesos, y algunos aspectos de Ley 45/2015, de 14 de octubre.

Agradecemos la participación y el encuentro.

Voluntariado 2

 

 

 

 

 

 

 

… siendo las manos de niños que no pueden utilizarlas, haber sacado tantas sonrisas en tan poco tiempo

Carmen.Mozambique1

La realización de mi voluntariado a través de la Fundación Benito Menni, lo he realizado en el Centro de rehabilitación psicosocial las Mahotas. Mozambique

Principales actividades y tareas que he desarrollado, han sido

• Ayuda para comer tanto en el desayuno, almuerzo y merienda a los pequeños con parálisis cerebral
• Colaboración en la alfabetización de los pequeños más autónomos
• Realizar programa de actividad física orientada a la autonomía y autoestima de los usuarios adultos.
• Ayuda en la higiene bucodental tanto de adultos como menores.
• Ayuda a familiares en edad escolar de usuarios que normalmente recogían a sus hermanos en materias que demandaban dificultades en la escuela como matemáticas e inglés.
• Ayuda en la limpieza y saneamiento de los invernaderos.

La interacción con el equipo de profesionales del centro desde el primer momento fue muy buena, me hicieron sentir parte del equipo desde el primer día dándome toda la ayuda necesaria y también prestándose a que les enseñara nuevas metodologías sobre todo en educación.
, me volqué de lleno en que el educador de centro conociera otro tipo de metodología más individual debido a la gran diversidad de niños que existían, en la cual, el educador le gustó mucho y mostró un gran interés por que se llevara a cabo, Con respecto a las hermanas solo puedo tener palabras de agradecimiento por su continua disposición para todo lo que necesitásemos, hospitalidad y trabajo que realizan cada día en el centro, nos hicieron sentir como en casa
Me he quedado con la pena de no haber podido estar más de un mes y haber podido ofrecer más ayuda, pero igualmente me voy con la gran satisfacción de haber ofrecido todo mi amor, cariño y trabajo a cada uno de los usuarios y profesionales que había, sintiéndome útil, siendo las manos de niños que no pueden utilizarlas, colaborando en la mejora de la educación con los pequeños y adultos y lo que es más importante para mí, haber sacado tantas sonrisas en tan poco tiempo. Realmente me llevo la sensación de haberme traído yo más aprendizaje de la vida que lo que yo haya podido aportar, pero igualmente, muy feliz del aporte mutuo de ayuda y conocimiento aportado y que me han dado
De Mozambique me llevo muchísimos aportes que prácticamente me han hecho cambiar la perspectiva sobre mi vida y sobre lo que me rodea, haciéndome más fuerte y más sensible a la vez entre los aprendizajes destaco los siguientes:
• Valorar la vida que tenemos en nuestra sociedad y entender que la felicidad es mucho más sencilla y menos materialista de lo que se vende en nuestra sociedad.
• He aprendido de la importancia de la amistad y la gratitud de la gente que vive allí. Dar las gracias mirándote a los ojos es algo que en nuestra sociedad se ve cada vez menos.
• Tener el corazón siempre abierto a todo el mundo sin menospreciar a nadie y valorar a las personas sin etiquetarlas de primeras. Todos llevamos un potencial dentro que no se llega a ver si no nos dan la oportunidad de explotarlo. Las hermanas de allí conseguían sacar la pequeña rosa que todos llevamos dentro y sacarle el máximo partido.
• HOSPITALIDAD
• Afrontar la vida siempre con optimismo y con una sonrisa ante toda adversidad.
• La importancia de aportar información y educación a la sociedad para poder erradicar mitos y leyendas que nada tienen que ver con la realidad, sobretodo en el tema de la salud y discapacidad.
• Apreciar y valorar a las personas que nos apoyan cada día porque ellos son la fuente de nuestra vida y no dejarnos llevar por nuestro propio ego

He entendido la importancia de aprovechar cada recurso que nos dan al máximo

Este voluntariado ha sido una de las experiencias más importantes a nivel personal que he vivido hasta el momento. Fui con los brazos abiertos a ayudar y sentirme útil para las personas que más lo necesitaban pero haciendo vista de lo vivido, he sido yo a la que han ayudado a crecer como persona a través de la generosidad y hospitalidad de las hermanas además de usuarios que te hacían entender que todo en esta vida es posible con esfuerzo y perseverancia, que el tener una discapacidad y más en países subdesarrollados es complicado sólo si lo ves desde ésa perspectiva, haciéndome valorar todo aquello que tengo y a perder ese egoísmo intrínseco que nos ahoga en países consumistas y materialistas como el mío.

Entender la importancia de que la sociedad sea crítica sólo se consigue mediante la educación y a través de ella eliminar mitos y acciones que se realizan debido a la falta de la misma. Es difícil de conseguir pero si algo he aprendido es que en sitios como Mozambique la mejor forma de aportar es dando ejemplo, y en centros como el de las Hermanas Hospitalarias se lucha cada día por que la persona con discapacidad sea valorada, se le dé un trato digno y sea una persona útil para la sociedad además de ayudar a la alfabetización de una gran parte de niños.

En países desarrollados donde he vivido toda mi vida, cada vez más el trabajo se enfoca hacía
esa recompensa económica y donde las horas trabajadas parecen una cuenta atrás en el que nos echamos las manos a la cabeza si llevamos media hora de más en el trabajo. La competitividad y perfeccionismo nos hacen perder el rumbo de por qué y para quién estamos trabajando. En mi caso, que trabajo con personas, he aprendido a tomarme las cosas con más calma, amar cada momento que dedico a mis usuarios, ayudar de forma desinteresada a mis compañeros y sentirme apoyada, porque con el corazón abierto y disfrutando realmente de las cosas que haces sabe mucho mejor tu trabajo

Realmente no he encontrado ninguna dificultad o problema que no se haya podido resolver al momento. El tema del idioma la primera semana fue un poco más complicada pero tras una semana me sentía muy cómoda con él.

Me gustaría repetir está experiencia

Esta experiencia ha sido lo mejor que he podido hacer, me ha cambiado como persona y todo el cariño que me llevo por parte tanto de las hermanas como trabajadores y usuarios me hace querer volver a compartir mi tiempo con ellos.

Carmen

 

 

 

 

una experiencia realmente maravillosa…

Maria

una experiencia realmente maravillosa…… y he crecido personalmente

He desarrollado el voluntariado Internacional durante casi mes y medio en la Comunidad Terapéutica Puntiti Cochabamba- Bolivia

Ha sido una experiencia realmente maravillosa, ya no solo en el ámbito profesional que gracias a todo lo que me han dejado involucrarme y a los grandes profesionales que hay en el centro he aprendido mucho. Pero además me han hecho crecer un poco más como persona, conociéndolos y viviendo con ellos día a día.

La realidad con la que me he encontrado, y a las expectativas que llevaba, es un Centro que atiende a Niños/as con gran discapacidad física y psíquica: Esperaba encontrar un centro más pobre y con menos recursos, pero aunque no se dotara de grandes lujos con los recursos que tenían accesibles hacían un gran trabajo con los niños.

Me han dejado involucrarme en todas las áreas como una trabajadora más.

La Interacción y relación con el personal, Hermanas, voluntarios en el centro de destino y otras personas del entorno desde primer momento me han tratado como una más y siempre han cuidado de mi tanto las Hermanas con las que compartí vivienda como todos los trabajadores del centro.

Maria

 

 

 

 

He sentido la vida misma

Francisco 1

Esta experiencia me ha enseñado que el único propósito que tenemos en la vida es vivirla siendo felices. Y que para ser feliz tenemos que madurar mucho: ver que en el mundo no solo vives tú, que la felicidad no es una casa, no es el dinero, no es la ropa o los lugares que has visto. No es conseguir el mejor trabajo ni tampoco se trata de compararse, criticar o lograr más que la persona que tenemos al lado.

Ser feliz lo elegimos nosotros, y lo podemos ser con muy poco: conociéndonos, viéndonos desde fuera, viendo lo apasionante que puede ser la vida si decidimos sonreírle en cada paso que damos en el ahora, el presente, y no en las ilusiones viviendo en lo que haré, el futuro.

Pero creo que también es importante considerar que si agradecemos en vez de juzgar, si abrazamos en vez de señalar, si perdonamos en vez de acusar o si comprendemos en vez de criticar descubriremos el verdadero placer de vivir junto a las personas y no con o contra ellas.

Durante este mes, la pobreza me ha enseñado a valorar lo que tengo; la gente me ha
ayudado a querer y a ser agradecido. Las hermanas me han enseñado que una persona es capaz de entregar su vida a Dios y a vivir por y para las personas necesitadas. Los niños me han enseñado que cada uno es diferente, y por eso hay que tratarlos de forma diferente, dándole la ayuda que necesitan, partiendo de las diferentes necesidades de cada uno. Dar de comer a un niño con parálisis cerebral durante una hora me ha enseñado a ser paciente, a respetar los tiempos y a saber entender a una persona que no puede hablar, pero que con su mirada y sus gestos te decía cuando tenías que esperar y cuando tenías que acercarle la cuchara a la boca o cuando tenía sed.

La superiora Elisabeth me demostró qué es trabajar con entrega, con ilusión, con pasión o como ella decía, a trabajar con el corazón, donde la razón de tus actos no es el dinero sino tu propia voluntad de trabajar haciéndolo lo mejor que lo sabes hacer.

La hermana Martina me enseñó la diferencia entre pobreza y miseria cuando caminábamos al lado de las casas construidas al lado de un basurero gigantesco en medio de la ciudad (ahí entiendes porque la esperanza de vida es de 56 años, y las principales razones de muerte sea la tuberculosis, hepatitis o infecciones). Uno ve el hambre y la desesperación cuando diez personas vendiendo pescado en la calle se empujaban entre ellos para que les compraras. Pero también ves la alegría que refleja una ciudad llena de niños jugando felices en las calles con palos y piedras entre ellos.

Sientes la humildad de una persona que te agradece enseñarle a escribir su nombre.

Sientes el cariño de los niños cuando juegas y les haces reír con un balón o unos palos.

He sentido el cariño, el aprecio y el agradecimiento de personas no les debo nada.

Sientes, sientes y sientes… he sentido la vida misma, he sentido una gratitud humana que no había sentido antes.

Todo esto es lo que me ha enseñado África, una experiencia que siempre recordaré como el mes que me enseñó que el ser humano elige ser feliz viviendo con lo que tiene,
porque se adapta, porque sabe olvidar y luchar. Vuelvo con más energía, con muchas ganas de vivir pero también sintiendo la tristeza de haber vivido las consecuencias del capitalismo: el hambre y la pobreza que occidente sabe que existe, pero que nadie puede cambiar y por eso, a nadie le importa.

Francisco

 

 

 

 

Entrevista para Voluntarios: Fernando Peña

 

Fernando

Fernando Peña Osoro – Voluntariado en Ghana
Durante los meses de junio y julio de 2016, Fernando, enfermero de 22 años y estudiante de Máster en Urgencias Críticas Intrahospitalarias, ha trabajado como voluntario en el St Francis Xavier Hospital, en Ghana, a través de la Fundación Benito Menni.
¿Qué te motivó para trabajar como voluntario?
Mi tía ha estado siempre involucrada con ONG y me inculcó las ganas de hacer un voluntariado cuando era pequeño. Siempre he querido hacerlo, incluso cuando estaba en el colegio pero me aconsejaron que esperara a terminar la carrera y nada más acabarla me fui.
Al principio era un poco cabeza loca y quería irme donde fuera, pero luego pensé que comenzar en un hospital para aprender más sería una buena opción. Una compañera de la Universidad de Navarra, que también hizo el voluntariado, me recomendó Hermanas Hospitalarias e hicimos el voluntariado de preparación en una residencia de ancianos cerca de donde vivía yo.
¿Cuáles eran tus expectativas antes de hacer el voluntariado?
Uno siempre piensa en dar todo lo que tiene. Y aunque lo neguemos, ¡muchas veces se va con expectativas de ser un héroe! Pero también iba con la intención de aprender, sabía que ellos me iban a enseñar más de lo que yo sabía, ya fueran nuevas formas de realizar procedimientos, o culturalmente, porque a uno le cambia la manera de pensar.
¿Las sobrepasaste?
Sin duda, sí.
¿Algo que te sorprendiera?
Tenía la idea de que el sitio iba a ser muy pobre, más de lo que es. Pero al llegar vi que el hospital estaba muy bien y bien organizado. Los rangos entre el personal sanitario están muy diferenciados. Había estudiantes universitarios, y yo me sentía como un estudiante de máster, como un ayudante. Pero la gente quiere que te adaptes y no me costó.
También visité un mortuorio, no había visto ninguno antes en España, y la verdad es que fue muy impactante.
¿Qué tal con los compañeros y los pacientes?
El personal quiso que me integrara desde el primer momento y todos facilitaron la adaptación. Me enseñaban a hacer muchas cosas, y a mí me interesaba mucho conocer la diferencia entre trabajar en España y trabajar en Ghana, los procedimientos que se llevan a cabo, etc. Así que compartimos métodos y también amistad.
Los pacientes alucinaban un poco al verme, al ser un pueblo pequeño, los únicos blancos a los que han visto prácticamente son las hermanas. Me miraban, supongo que porque soy un chaval joven y pensaban: “¿Este de dónde ha salido?”
¿Qué destacarías de esta experiencia?
Es inimaginable lo que uno acaba aprendiendo. Me impresionó ver cómo pueden llegar a saber y a dominar ciertas situaciones tan bien. Tienen mucha capacidad de improvisación y superación y realmente a uno se le pega.
¿Harías otro voluntariado?
Sí. Me gustaría ir a otro sitio para conocer otras culturas, pero no me importa dónde con tal de aprender.

 

Entrevista para Voluntarios: Marta Monreal

 

Ghana3

VOLUNTEERS’ INTERVIEW / ENTREVISTA PARA VOLUNTARIOS

Name / Nombre: Marta Monreal Otano
Nationality / Nacionalidad: española
Age / Edad: 21 años
Occupation / Profesión: enfermera
Centre where you volunteered / Centro donde has hecho el voluntariado: St. Francis Xavier Hospital en Assin Foso, Ghana en junio y julio de 2016.

1. What motivated you to volunteer? / ¿Cuáles fueron tus motivaciones para trabajar como voluntario?
Creo que la principal motivación de un voluntario debe ser ayudar al prójimo, poner tu grano de arena en este mundo que no podría seguir sin personas buenas que se preocupasen de hacer de él un lugar más digno.
Cuando era más joven, escuchaba a mi profesora de religión hablar de personas que se iban a los lugares más desfavorecidos para aportar sus mejores cualidades. Fue entonces cuando decidí que quería ser voluntaria, nacional y/o internacional. Porque soy consciente de que en mi propio país, España, también existe gente que necesita el tiempo y la ayuda de los demás para poder salir del agujero.
Mi segunda motivación era mejorar como persona. Quería un cambio interior, un cambio espiritual que me hiciese crecer y contemplar al ser humano con unos ojos cercanos a Dios. Por esta razón escogí irme con una organización religiosa. Las Hermanas Hospitalarias fueron en África mi mayor apoyo, mis amigas, mis confidentes, mi familia. Les estaré siempre agradecida por haberme dado la oportunidad de conocerlas a ellas y a su hospital.
2. What was your role while volunteering at…? / ¿Qué función desempeñaste como voluntario en…?
Mis funciones principales el tiempo que estuve en Assin Foso fueron las de Enfermera encargada de la sección de Neonatología en el área de Maternidad. Yo ayudaba en los partos y cuidaba de los recién nacidos hasta que se les daba el alta. Era un trabajo muy gratificante si ves que tus pequeños salen adelante y sobreviven a las adversidades: asfixia, prematuridad, infección… Pero muy doloroso cuando compruebas que tus esfuerzos son en vano y que esa pequeña criatura, a la que habías estado cuidando con tanto esfuerzo y cariño, fallece.
3. What were your expectations before you volunteered? / ¿Cuáles eran tus expectativas antes de hacer el voluntariado?
He de confesar que mis expectativas antes de acudir al voluntariado eran soñadoras. Yo pensaba que estaba preparada para lo que experimentaría allí pero no fue así. No te puedes preparar para las numerosas vivencias que acabarás experimentando, buenas o malas. Yo soñaba con salvar vidas, enseñar y aprender. Pero la gente muere, el material es insuficiente y establecer un vínculo de confianza con el equipo de enfermería y medicina es complicado al principio. Me hubiese gustado ayudar mucho más pero cuando ya fui útil y lograron conocerme debía regresar a mi país. A pesar de ello estoy orgullosa del trabajo que realicé y de todo lo que aprendí. Los dos meses que estuve en Ghana jamás se borrarán de mi memoria.
4. Were they fulfilled? / ¿Se cumplieron?
Mis expectativas realistas se cumplieron, por supuesto que sí. Siempre puedes ayudar si tienes la intención de aprender de los demás y dejar a un lado los prejuicios. Y eso fue, en definitiva, lo que más quería: echar una mano en el hospital a cualquier miembro que lo necesitara. Estoy segura de que era útil en el hospital, y los pacientes y el equipo agradecieron mi presencia en mayor o menor grado. Siempre que vayas con una sonrisa y el deseo de conocer otras maneras de tratar la misma condición, las personas de Ghana te recibirán con alegría.
5. Did you face any challenging situation – any challenges? / ¿Alguna situación difícil a la que te hayas enfrentado – algún reto?
Se me presentaron varios retos. En primer lugar, el sentimiento de soledad que puedes experimentar al encontrarte en un lugar tan distinto, sin tu familia y amigos, sintiendo que los necesitas más que nunca. Yo, por ejemplo, nunca había estado tanto tiempo sin mi familia. Estudié la carrera en mi ciudad natal, en la Universidad de Navarra, y no hice ningún tipo de intercambio o erasmus, por lo que no me conocía a mí misma en convivencia con otras personas que no fuesen de mi entorno. Además, en ese tipo de lugares no puedes ir a tomar una cerveza para despejarte o al cine a ver la última película que ha salido, solo tienes tu casita y el hospital. Si has tenido un día duro lo compartes con tus compañeros o las monjas, eso último hizo que entre ellas y mi compañero y yo se formase un vínculo muy estrecho de amistad y ayuda.
Por otra parte, la cultura. Tienen una forma de ser y pensar diferente. Y también puedes encontrarte con personas que rechazan al hombre blanco y eso te duele porque tú has ido para ayudar. Cuando ves que te ignoran y no responden a tus preguntas, que no te dejan trabajar ni tocar nada te sientes rechazada y eso te entristece y hace que te replantees la situación. Gracias a Dios, no se puede generalizar, porque todos no son iguales, y conocí a ghaneses muy agradables que hicieron mi estancia mejor y me ayudaron a aprender y participar. Yo estaba deseando conocer el papel de la enfermera de neonatología y gracias a ellos pude participar como tal. Realicé cuidados al prematuro; al recién-nacido sano y al enfermo; incluso llevé a cabo reanimación cardiopulmonar (RCP) yo sola. Al principio sientes miedo porque quieres que ese paciente salga adelante, y porque acabas de graduarte y nunca has llevado a cabo una RCP, pero eso no te debe bloquear sino que debe excitar tu cerebro para comenzar a actuar lo más rápido y efectivamente posible.
Por último, la muerte es el último de los retos a los que me he enfrentado. El trato que ellos le dan a la muerte es diferente al que le damos aquí. Allí la muerte y la enfermedad son habituales. Ellos intentan luchar contra ella pero con la mitad de recursos que puedes tener en España, Inglaterra, Francia… Además, hay madres, por ejemplo, que no lloran si su hijo recién nacido mure y tiene menos de ocho días de vida porque no lo consideran un ser humano. También es habitual que ahoguen a los niños que nacen con alguna deficiencia mental o física. Y, si no pueden pagar un parto hospitalizado, las mujeres parirán en casa, con todo lo que ello supone (infección, desangramiento, muerte…). Es complicado comprenderles, pero aprendes a saber el porqué de ciertas cosas, o por lo menos lo intentas. Como cristiana que soy, en ciertas ocasiones lo único que yo podía hacer era rezar a Dios por ellos, y seguiré haciéndolo.
6. What are the highlights of this experience? / ¿Qué destacarías de esta experiencia?
Yo destacaría el aprendizaje, no solo a nivel práctico, sino como persona. Interiormente hay algo que te despierta y remueve. Muchas veces tú no sabes qué es lo que cambia dentro de ti, pero notas que ya no eres la misma persona. Y no quieres dejar de crecer en bondad, sabiduría, empatía… valores imprescindibles que ya tenemos de por sí, pero que ciertas experiencias de la vida hacen que se desarrollen más allá.
7. Would you volunteer again? / ¿Harías otro voluntariado?
Yo intentaré hacerlo, de hecho. Me encantaría repetir el voluntariado, ya sea en Ghana o en otro lugar y poder seguir colaborando para intentar mejorar el bienestar de aquellos que más sufren y aprender de su modo de vida. Ojalá que en un futuro pueda continuar mi labor como voluntaria, aunque sé que si no la continúo en el extranjero, seguiré en España. El voluntariado en el propio país también puede ser llevado a cabo de muchas formas: puede ser en un hospital con enfermos, en un geriátrico con ancianos, dando clases de refuerzo gratuitas a gente con pocos recursos económicos, en un psiquiátrico con quienes se sienten solos, en la iglesia con la catequesis… incluso en tu propia familia, sacando más tiempo para estar con tus abuelos, padres, ayudándoles en los quehaceres del hogar. Siempre se puede ser voluntario, y debería ser algo obligatorio el poder sacar un poquito de nuestro tiempo para dedicárselo a otros sin nada más que el objetivo de ayudar.
8. Do you have any picture you would like to share with us? / ¿Tienes alguna foto que quieras compartir con nosotros?
Yes, I send you by e-mail.

 

Voluntariado en Ghana (Dompoase)

 

Cuanto más descubres, más amas la diferencia y el contraste de nuestro mundo.

Así podríamos resumir, en una frase nuestro voluntariado en Ghana (Dompoase). Si viajas y sientes, es cuando disfrutas de la experiencia, nosotros hemos intentado desde el primer momento exprimir la oportunidad de conocer un país tan distinto como el nuestro y eso ha hecho que lo disfrutáramos al máximo.

Lo bonito del voluntariado es que tienes la oportunidad de ver desde sus ojos el mundo y vivir, comer y hablar como ellos, conocer su cultura desde dentro y disfrutar de momentos maravillosos, que nunca podrías hacer sino fueras uno más.

No es fácil que te consideren uno más, pero eso depende de ti y de tu actitud, siempre serás el diferente si tú quieres serlo, o si quieres sentirlo así, pero lo más gratificante es que acabes tu viaje sintiendo que has intentado adaptarte y si lo has conseguido, aunque tan solo sea un poco, puedes sentirte muy afortunado. Pues nosotros nos sentimos así, hemos disfrutado de cada momento que nos ha dado esta experiencia.

La gente nos ha vuelto a enamorar, aunque hayamos vivido momentos duros, momentos de realidad en toda regla, esto solo nos ayuda a crecer y a seguir con esta misma causa, la de un mundo más justo, un mundo donde todos tengan oportunidades y donde no existan las grandes diferencias que hay actualmente.

Nosotros dos no cambiaremos el mundo, pero si pondremos diariamente nuestro granito de arena llevando el mensaje a la gente de nuestro alrededor y nuestra esperanza diaria, que algún día este mundo sea más justo y tolerante.

La vida escribe las mejores historias, con lo que hemos vivido y compartido ya hemos escrito libro entero. El título es: Ghana, un país que ama y quiere ser amado.

Denys y Marta

 

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Voluntariado en St. Francis Xabier Hospital, Ghana

 

….. Pararme a observar y pensar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada.

El Voluntariado Internacional a través de la Fundación Benito Menni, que he realizado en Ghana en St. Francis Xabier Hospital durante mes y medio tengo que decir que no sé exactamente qué he aportado, me han aportado más ellos.

Aprendizaje, primeramente como enfermera. También sobre la vida de las hermanas. Y sobre la cultura y forma de ser de los ghaneses, con algunas dificultades de adaptación. Las actividades y tareas que realice han sido adecuadas a mis expectativas. Aunque en un principio me costó formar parte del equipo, nativo del hospital, tras unas semanas comencé a realizar sus mismos cuidados a los pacientes, pero al final me adapté y lo conseguí. Con las Hermanas, tal y como me imaginaba, genial de principio a fin, son maravillosas. Y con Fernando, el otro voluntario, ya éramos amigos desde hace cuatro años, y la convivencia no fue difícil.

Es difícil explicar qué ha significado la experiencia del voluntariado internacional para mí. Cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la cabeza es repetirlo. Repetirlo porque aprendí a superar las dificultades, aprendí a convivir, aprendí a conocerme a mí misma y a conocer y respetar más a los demás. Sentí qué es ser diferente y cómo debes adaptarte. También me llevo un gran recuerdo por las maravillosas hermanas que hay allí, fueron como mi familia. En ellas pude desahogarme, confiar… me reía con ellas y también hablábamos sobre trivialidades. El voluntariado internacional te enseña en muchos aspectos. Tú, en principio, vas queriendo aportar tu granito de arena, pero al llegar allí lo primero que debes de hacer es parar y observar. No observar por uno o dos días sino observar de verdad porque ahí reside la clave, desde mi parecer. Debes mirar bien el nuevo entorno en el que estás, porque, aunque pienses que lo puedes dominar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada. Eso es lo que a mí más me costó. Pararme a observar y pensar no es uno de mis fuertes, pero en este voluntariado creo que he aprendido un poquito más sobre ello.

Mi experiencia en sí es totalmente positiva y, cuando miro hacia atrás, viene la nostalgia de esos días que no sé si Dios me dará de nuevo la oportunidad de repetir. Pero, sinceramente, doy gracias por haber ido, a la Fundación Benito Menni y a las hermanas que me acogieron en Ghana.

Marta M.

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