Entrevista para Voluntarios: Marta Monreal

 

Ghana3

VOLUNTEERS’ INTERVIEW / ENTREVISTA PARA VOLUNTARIOS

Name / Nombre: Marta Monreal Otano
Nationality / Nacionalidad: española
Age / Edad: 21 años
Occupation / Profesión: enfermera
Centre where you volunteered / Centro donde has hecho el voluntariado: St. Francis Xavier Hospital en Assin Foso, Ghana en junio y julio de 2016.

1. What motivated you to volunteer? / ¿Cuáles fueron tus motivaciones para trabajar como voluntario?
Creo que la principal motivación de un voluntario debe ser ayudar al prójimo, poner tu grano de arena en este mundo que no podría seguir sin personas buenas que se preocupasen de hacer de él un lugar más digno.
Cuando era más joven, escuchaba a mi profesora de religión hablar de personas que se iban a los lugares más desfavorecidos para aportar sus mejores cualidades. Fue entonces cuando decidí que quería ser voluntaria, nacional y/o internacional. Porque soy consciente de que en mi propio país, España, también existe gente que necesita el tiempo y la ayuda de los demás para poder salir del agujero.
Mi segunda motivación era mejorar como persona. Quería un cambio interior, un cambio espiritual que me hiciese crecer y contemplar al ser humano con unos ojos cercanos a Dios. Por esta razón escogí irme con una organización religiosa. Las Hermanas Hospitalarias fueron en África mi mayor apoyo, mis amigas, mis confidentes, mi familia. Les estaré siempre agradecida por haberme dado la oportunidad de conocerlas a ellas y a su hospital.
2. What was your role while volunteering at…? / ¿Qué función desempeñaste como voluntario en…?
Mis funciones principales el tiempo que estuve en Assin Foso fueron las de Enfermera encargada de la sección de Neonatología en el área de Maternidad. Yo ayudaba en los partos y cuidaba de los recién nacidos hasta que se les daba el alta. Era un trabajo muy gratificante si ves que tus pequeños salen adelante y sobreviven a las adversidades: asfixia, prematuridad, infección… Pero muy doloroso cuando compruebas que tus esfuerzos son en vano y que esa pequeña criatura, a la que habías estado cuidando con tanto esfuerzo y cariño, fallece.
3. What were your expectations before you volunteered? / ¿Cuáles eran tus expectativas antes de hacer el voluntariado?
He de confesar que mis expectativas antes de acudir al voluntariado eran soñadoras. Yo pensaba que estaba preparada para lo que experimentaría allí pero no fue así. No te puedes preparar para las numerosas vivencias que acabarás experimentando, buenas o malas. Yo soñaba con salvar vidas, enseñar y aprender. Pero la gente muere, el material es insuficiente y establecer un vínculo de confianza con el equipo de enfermería y medicina es complicado al principio. Me hubiese gustado ayudar mucho más pero cuando ya fui útil y lograron conocerme debía regresar a mi país. A pesar de ello estoy orgullosa del trabajo que realicé y de todo lo que aprendí. Los dos meses que estuve en Ghana jamás se borrarán de mi memoria.
4. Were they fulfilled? / ¿Se cumplieron?
Mis expectativas realistas se cumplieron, por supuesto que sí. Siempre puedes ayudar si tienes la intención de aprender de los demás y dejar a un lado los prejuicios. Y eso fue, en definitiva, lo que más quería: echar una mano en el hospital a cualquier miembro que lo necesitara. Estoy segura de que era útil en el hospital, y los pacientes y el equipo agradecieron mi presencia en mayor o menor grado. Siempre que vayas con una sonrisa y el deseo de conocer otras maneras de tratar la misma condición, las personas de Ghana te recibirán con alegría.
5. Did you face any challenging situation – any challenges? / ¿Alguna situación difícil a la que te hayas enfrentado – algún reto?
Se me presentaron varios retos. En primer lugar, el sentimiento de soledad que puedes experimentar al encontrarte en un lugar tan distinto, sin tu familia y amigos, sintiendo que los necesitas más que nunca. Yo, por ejemplo, nunca había estado tanto tiempo sin mi familia. Estudié la carrera en mi ciudad natal, en la Universidad de Navarra, y no hice ningún tipo de intercambio o erasmus, por lo que no me conocía a mí misma en convivencia con otras personas que no fuesen de mi entorno. Además, en ese tipo de lugares no puedes ir a tomar una cerveza para despejarte o al cine a ver la última película que ha salido, solo tienes tu casita y el hospital. Si has tenido un día duro lo compartes con tus compañeros o las monjas, eso último hizo que entre ellas y mi compañero y yo se formase un vínculo muy estrecho de amistad y ayuda.
Por otra parte, la cultura. Tienen una forma de ser y pensar diferente. Y también puedes encontrarte con personas que rechazan al hombre blanco y eso te duele porque tú has ido para ayudar. Cuando ves que te ignoran y no responden a tus preguntas, que no te dejan trabajar ni tocar nada te sientes rechazada y eso te entristece y hace que te replantees la situación. Gracias a Dios, no se puede generalizar, porque todos no son iguales, y conocí a ghaneses muy agradables que hicieron mi estancia mejor y me ayudaron a aprender y participar. Yo estaba deseando conocer el papel de la enfermera de neonatología y gracias a ellos pude participar como tal. Realicé cuidados al prematuro; al recién-nacido sano y al enfermo; incluso llevé a cabo reanimación cardiopulmonar (RCP) yo sola. Al principio sientes miedo porque quieres que ese paciente salga adelante, y porque acabas de graduarte y nunca has llevado a cabo una RCP, pero eso no te debe bloquear sino que debe excitar tu cerebro para comenzar a actuar lo más rápido y efectivamente posible.
Por último, la muerte es el último de los retos a los que me he enfrentado. El trato que ellos le dan a la muerte es diferente al que le damos aquí. Allí la muerte y la enfermedad son habituales. Ellos intentan luchar contra ella pero con la mitad de recursos que puedes tener en España, Inglaterra, Francia… Además, hay madres, por ejemplo, que no lloran si su hijo recién nacido mure y tiene menos de ocho días de vida porque no lo consideran un ser humano. También es habitual que ahoguen a los niños que nacen con alguna deficiencia mental o física. Y, si no pueden pagar un parto hospitalizado, las mujeres parirán en casa, con todo lo que ello supone (infección, desangramiento, muerte…). Es complicado comprenderles, pero aprendes a saber el porqué de ciertas cosas, o por lo menos lo intentas. Como cristiana que soy, en ciertas ocasiones lo único que yo podía hacer era rezar a Dios por ellos, y seguiré haciéndolo.
6. What are the highlights of this experience? / ¿Qué destacarías de esta experiencia?
Yo destacaría el aprendizaje, no solo a nivel práctico, sino como persona. Interiormente hay algo que te despierta y remueve. Muchas veces tú no sabes qué es lo que cambia dentro de ti, pero notas que ya no eres la misma persona. Y no quieres dejar de crecer en bondad, sabiduría, empatía… valores imprescindibles que ya tenemos de por sí, pero que ciertas experiencias de la vida hacen que se desarrollen más allá.
7. Would you volunteer again? / ¿Harías otro voluntariado?
Yo intentaré hacerlo, de hecho. Me encantaría repetir el voluntariado, ya sea en Ghana o en otro lugar y poder seguir colaborando para intentar mejorar el bienestar de aquellos que más sufren y aprender de su modo de vida. Ojalá que en un futuro pueda continuar mi labor como voluntaria, aunque sé que si no la continúo en el extranjero, seguiré en España. El voluntariado en el propio país también puede ser llevado a cabo de muchas formas: puede ser en un hospital con enfermos, en un geriátrico con ancianos, dando clases de refuerzo gratuitas a gente con pocos recursos económicos, en un psiquiátrico con quienes se sienten solos, en la iglesia con la catequesis… incluso en tu propia familia, sacando más tiempo para estar con tus abuelos, padres, ayudándoles en los quehaceres del hogar. Siempre se puede ser voluntario, y debería ser algo obligatorio el poder sacar un poquito de nuestro tiempo para dedicárselo a otros sin nada más que el objetivo de ayudar.
8. Do you have any picture you would like to share with us? / ¿Tienes alguna foto que quieras compartir con nosotros?
Yes, I send you by e-mail.

 

Entrevista para Voluntarios: Marta Monreal

 

Ghana3

VOLUNTEERS’ INTERVIEW / ENTREVISTA PARA VOLUNTARIOS

Name / Nombre: Marta Monreal Otano
Nationality / Nacionalidad: española
Age / Edad: 21 años
Occupation / Profesión: enfermera
Centre where you volunteered / Centro donde has hecho el voluntariado: St. Francis Xavier Hospital en Assin Foso, Ghana en junio y julio de 2016.

1. What motivated you to volunteer? / ¿Cuáles fueron tus motivaciones para trabajar como voluntario?
Creo que la principal motivación de un voluntario debe ser ayudar al prójimo, poner tu grano de arena en este mundo que no podría seguir sin personas buenas que se preocupasen de hacer de él un lugar más digno.
Cuando era más joven, escuchaba a mi profesora de religión hablar de personas que se iban a los lugares más desfavorecidos para aportar sus mejores cualidades. Fue entonces cuando decidí que quería ser voluntaria, nacional y/o internacional. Porque soy consciente de que en mi propio país, España, también existe gente que necesita el tiempo y la ayuda de los demás para poder salir del agujero.
Mi segunda motivación era mejorar como persona. Quería un cambio interior, un cambio espiritual que me hiciese crecer y contemplar al ser humano con unos ojos cercanos a Dios. Por esta razón escogí irme con una organización religiosa. Las Hermanas Hospitalarias fueron en África mi mayor apoyo, mis amigas, mis confidentes, mi familia. Les estaré siempre agradecida por haberme dado la oportunidad de conocerlas a ellas y a su hospital.
2. What was your role while volunteering at…? / ¿Qué función desempeñaste como voluntario en…?
Mis funciones principales el tiempo que estuve en Assin Foso fueron las de Enfermera encargada de la sección de Neonatología en el área de Maternidad. Yo ayudaba en los partos y cuidaba de los recién nacidos hasta que se les daba el alta. Era un trabajo muy gratificante si ves que tus pequeños salen adelante y sobreviven a las adversidades: asfixia, prematuridad, infección… Pero muy doloroso cuando compruebas que tus esfuerzos son en vano y que esa pequeña criatura, a la que habías estado cuidando con tanto esfuerzo y cariño, fallece.
3. What were your expectations before you volunteered? / ¿Cuáles eran tus expectativas antes de hacer el voluntariado?
He de confesar que mis expectativas antes de acudir al voluntariado eran soñadoras. Yo pensaba que estaba preparada para lo que experimentaría allí pero no fue así. No te puedes preparar para las numerosas vivencias que acabarás experimentando, buenas o malas. Yo soñaba con salvar vidas, enseñar y aprender. Pero la gente muere, el material es insuficiente y establecer un vínculo de confianza con el equipo de enfermería y medicina es complicado al principio. Me hubiese gustado ayudar mucho más pero cuando ya fui útil y lograron conocerme debía regresar a mi país. A pesar de ello estoy orgullosa del trabajo que realicé y de todo lo que aprendí. Los dos meses que estuve en Ghana jamás se borrarán de mi memoria.
4. Were they fulfilled? / ¿Se cumplieron?
Mis expectativas realistas se cumplieron, por supuesto que sí. Siempre puedes ayudar si tienes la intención de aprender de los demás y dejar a un lado los prejuicios. Y eso fue, en definitiva, lo que más quería: echar una mano en el hospital a cualquier miembro que lo necesitara. Estoy segura de que era útil en el hospital, y los pacientes y el equipo agradecieron mi presencia en mayor o menor grado. Siempre que vayas con una sonrisa y el deseo de conocer otras maneras de tratar la misma condición, las personas de Ghana te recibirán con alegría.
5. Did you face any challenging situation – any challenges? / ¿Alguna situación difícil a la que te hayas enfrentado – algún reto?
Se me presentaron varios retos. En primer lugar, el sentimiento de soledad que puedes experimentar al encontrarte en un lugar tan distinto, sin tu familia y amigos, sintiendo que los necesitas más que nunca. Yo, por ejemplo, nunca había estado tanto tiempo sin mi familia. Estudié la carrera en mi ciudad natal, en la Universidad de Navarra, y no hice ningún tipo de intercambio o erasmus, por lo que no me conocía a mí misma en convivencia con otras personas que no fuesen de mi entorno. Además, en ese tipo de lugares no puedes ir a tomar una cerveza para despejarte o al cine a ver la última película que ha salido, solo tienes tu casita y el hospital. Si has tenido un día duro lo compartes con tus compañeros o las monjas, eso último hizo que entre ellas y mi compañero y yo se formase un vínculo muy estrecho de amistad y ayuda.
Por otra parte, la cultura. Tienen una forma de ser y pensar diferente. Y también puedes encontrarte con personas que rechazan al hombre blanco y eso te duele porque tú has ido para ayudar. Cuando ves que te ignoran y no responden a tus preguntas, que no te dejan trabajar ni tocar nada te sientes rechazada y eso te entristece y hace que te replantees la situación. Gracias a Dios, no se puede generalizar, porque todos no son iguales, y conocí a ghaneses muy agradables que hicieron mi estancia mejor y me ayudaron a aprender y participar. Yo estaba deseando conocer el papel de la enfermera de neonatología y gracias a ellos pude participar como tal. Realicé cuidados al prematuro; al recién-nacido sano y al enfermo; incluso llevé a cabo reanimación cardiopulmonar (RCP) yo sola. Al principio sientes miedo porque quieres que ese paciente salga adelante, y porque acabas de graduarte y nunca has llevado a cabo una RCP, pero eso no te debe bloquear sino que debe excitar tu cerebro para comenzar a actuar lo más rápido y efectivamente posible.
Por último, la muerte es el último de los retos a los que me he enfrentado. El trato que ellos le dan a la muerte es diferente al que le damos aquí. Allí la muerte y la enfermedad son habituales. Ellos intentan luchar contra ella pero con la mitad de recursos que puedes tener en España, Inglaterra, Francia… Además, hay madres, por ejemplo, que no lloran si su hijo recién nacido mure y tiene menos de ocho días de vida porque no lo consideran un ser humano. También es habitual que ahoguen a los niños que nacen con alguna deficiencia mental o física. Y, si no pueden pagar un parto hospitalizado, las mujeres parirán en casa, con todo lo que ello supone (infección, desangramiento, muerte…). Es complicado comprenderles, pero aprendes a saber el porqué de ciertas cosas, o por lo menos lo intentas. Como cristiana que soy, en ciertas ocasiones lo único que yo podía hacer era rezar a Dios por ellos, y seguiré haciéndolo.
6. What are the highlights of this experience? / ¿Qué destacarías de esta experiencia?
Yo destacaría el aprendizaje, no solo a nivel práctico, sino como persona. Interiormente hay algo que te despierta y remueve. Muchas veces tú no sabes qué es lo que cambia dentro de ti, pero notas que ya no eres la misma persona. Y no quieres dejar de crecer en bondad, sabiduría, empatía… valores imprescindibles que ya tenemos de por sí, pero que ciertas experiencias de la vida hacen que se desarrollen más allá.
7. Would you volunteer again? / ¿Harías otro voluntariado?
Yo intentaré hacerlo, de hecho. Me encantaría repetir el voluntariado, ya sea en Ghana o en otro lugar y poder seguir colaborando para intentar mejorar el bienestar de aquellos que más sufren y aprender de su modo de vida. Ojalá que en un futuro pueda continuar mi labor como voluntaria, aunque sé que si no la continúo en el extranjero, seguiré en España. El voluntariado en el propio país también puede ser llevado a cabo de muchas formas: puede ser en un hospital con enfermos, en un geriátrico con ancianos, dando clases de refuerzo gratuitas a gente con pocos recursos económicos, en un psiquiátrico con quienes se sienten solos, en la iglesia con la catequesis… incluso en tu propia familia, sacando más tiempo para estar con tus abuelos, padres, ayudándoles en los quehaceres del hogar. Siempre se puede ser voluntario, y debería ser algo obligatorio el poder sacar un poquito de nuestro tiempo para dedicárselo a otros sin nada más que el objetivo de ayudar.
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Yes, I send you by e-mail.

 

Voluntariado en Ghana (Dompoase)

 

Cuanto más descubres, más amas la diferencia y el contraste de nuestro mundo.

Así podríamos resumir, en una frase nuestro voluntariado en Ghana (Dompoase). Si viajas y sientes, es cuando disfrutas de la experiencia, nosotros hemos intentado desde el primer momento exprimir la oportunidad de conocer un país tan distinto como el nuestro y eso ha hecho que lo disfrutáramos al máximo.

Lo bonito del voluntariado es que tienes la oportunidad de ver desde sus ojos el mundo y vivir, comer y hablar como ellos, conocer su cultura desde dentro y disfrutar de momentos maravillosos, que nunca podrías hacer sino fueras uno más.

No es fácil que te consideren uno más, pero eso depende de ti y de tu actitud, siempre serás el diferente si tú quieres serlo, o si quieres sentirlo así, pero lo más gratificante es que acabes tu viaje sintiendo que has intentado adaptarte y si lo has conseguido, aunque tan solo sea un poco, puedes sentirte muy afortunado. Pues nosotros nos sentimos así, hemos disfrutado de cada momento que nos ha dado esta experiencia.

La gente nos ha vuelto a enamorar, aunque hayamos vivido momentos duros, momentos de realidad en toda regla, esto solo nos ayuda a crecer y a seguir con esta misma causa, la de un mundo más justo, un mundo donde todos tengan oportunidades y donde no existan las grandes diferencias que hay actualmente.

Nosotros dos no cambiaremos el mundo, pero si pondremos diariamente nuestro granito de arena llevando el mensaje a la gente de nuestro alrededor y nuestra esperanza diaria, que algún día este mundo sea más justo y tolerante.

La vida escribe las mejores historias, con lo que hemos vivido y compartido ya hemos escrito libro entero. El título es: Ghana, un país que ama y quiere ser amado.

Denys y Marta

 

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Voluntariado en Ghana (Dompoase)

 

Cuanto más descubres, más amas la diferencia y el contraste de nuestro mundo.

Así podríamos resumir, en una frase nuestro voluntariado en Ghana (Dompoase). Si viajas y sientes, es cuando disfrutas de la experiencia, nosotros hemos intentado desde el primer momento exprimir la oportunidad de conocer un país tan distinto como el nuestro y eso ha hecho que lo disfrutáramos al máximo.

Lo bonito del voluntariado es que tienes la oportunidad de ver desde sus ojos el mundo y vivir, comer y hablar como ellos, conocer su cultura desde dentro y disfrutar de momentos maravillosos, que nunca podrías hacer sino fueras uno más.

No es fácil que te consideren uno más, pero eso depende de ti y de tu actitud, siempre serás el diferente si tú quieres serlo, o si quieres sentirlo así, pero lo más gratificante es que acabes tu viaje sintiendo que has intentado adaptarte y si lo has conseguido, aunque tan solo sea un poco, puedes sentirte muy afortunado. Pues nosotros nos sentimos así, hemos disfrutado de cada momento que nos ha dado esta experiencia.

La gente nos ha vuelto a enamorar, aunque hayamos vivido momentos duros, momentos de realidad en toda regla, esto solo nos ayuda a crecer y a seguir con esta misma causa, la de un mundo más justo, un mundo donde todos tengan oportunidades y donde no existan las grandes diferencias que hay actualmente.

Nosotros dos no cambiaremos el mundo, pero si pondremos diariamente nuestro granito de arena llevando el mensaje a la gente de nuestro alrededor y nuestra esperanza diaria, que algún día este mundo sea más justo y tolerante.

La vida escribe las mejores historias, con lo que hemos vivido y compartido ya hemos escrito libro entero. El título es: Ghana, un país que ama y quiere ser amado.

Denys y Marta

 

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Voluntariado en St. Francis Xabier Hospital, Ghana

 

….. Pararme a observar y pensar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada.

El Voluntariado Internacional a través de la Fundación Benito Menni, que he realizado en Ghana en St. Francis Xabier Hospital durante mes y medio tengo que decir que no sé exactamente qué he aportado, me han aportado más ellos.

Aprendizaje, primeramente como enfermera. También sobre la vida de las hermanas. Y sobre la cultura y forma de ser de los ghaneses, con algunas dificultades de adaptación. Las actividades y tareas que realice han sido adecuadas a mis expectativas. Aunque en un principio me costó formar parte del equipo, nativo del hospital, tras unas semanas comencé a realizar sus mismos cuidados a los pacientes, pero al final me adapté y lo conseguí. Con las Hermanas, tal y como me imaginaba, genial de principio a fin, son maravillosas. Y con Fernando, el otro voluntario, ya éramos amigos desde hace cuatro años, y la convivencia no fue difícil.

Es difícil explicar qué ha significado la experiencia del voluntariado internacional para mí. Cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la cabeza es repetirlo. Repetirlo porque aprendí a superar las dificultades, aprendí a convivir, aprendí a conocerme a mí misma y a conocer y respetar más a los demás. Sentí qué es ser diferente y cómo debes adaptarte. También me llevo un gran recuerdo por las maravillosas hermanas que hay allí, fueron como mi familia. En ellas pude desahogarme, confiar… me reía con ellas y también hablábamos sobre trivialidades. El voluntariado internacional te enseña en muchos aspectos. Tú, en principio, vas queriendo aportar tu granito de arena, pero al llegar allí lo primero que debes de hacer es parar y observar. No observar por uno o dos días sino observar de verdad porque ahí reside la clave, desde mi parecer. Debes mirar bien el nuevo entorno en el que estás, porque, aunque pienses que lo puedes dominar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada. Eso es lo que a mí más me costó. Pararme a observar y pensar no es uno de mis fuertes, pero en este voluntariado creo que he aprendido un poquito más sobre ello.

Mi experiencia en sí es totalmente positiva y, cuando miro hacia atrás, viene la nostalgia de esos días que no sé si Dios me dará de nuevo la oportunidad de repetir. Pero, sinceramente, doy gracias por haber ido, a la Fundación Benito Menni y a las hermanas que me acogieron en Ghana.

Marta M.

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Voluntariado en St. Francis Xabier Hospital, Ghana

 

….. Pararme a observar y pensar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada.

El Voluntariado Internacional a través de la Fundación Benito Menni, que he realizado en Ghana en St. Francis Xabier Hospital durante mes y medio tengo que decir que no sé exactamente qué he aportado, me han aportado más ellos.

Aprendizaje, primeramente como enfermera. También sobre la vida de las hermanas. Y sobre la cultura y forma de ser de los ghaneses, con algunas dificultades de adaptación. Las actividades y tareas que realice han sido adecuadas a mis expectativas. Aunque en un principio me costó formar parte del equipo, nativo del hospital, tras unas semanas comencé a realizar sus mismos cuidados a los pacientes, pero al final me adapté y lo conseguí. Con las Hermanas, tal y como me imaginaba, genial de principio a fin, son maravillosas. Y con Fernando, el otro voluntario, ya éramos amigos desde hace cuatro años, y la convivencia no fue difícil.

Es difícil explicar qué ha significado la experiencia del voluntariado internacional para mí. Cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la cabeza es repetirlo. Repetirlo porque aprendí a superar las dificultades, aprendí a convivir, aprendí a conocerme a mí misma y a conocer y respetar más a los demás. Sentí qué es ser diferente y cómo debes adaptarte. También me llevo un gran recuerdo por las maravillosas hermanas que hay allí, fueron como mi familia. En ellas pude desahogarme, confiar… me reía con ellas y también hablábamos sobre trivialidades. El voluntariado internacional te enseña en muchos aspectos. Tú, en principio, vas queriendo aportar tu granito de arena, pero al llegar allí lo primero que debes de hacer es parar y observar. No observar por uno o dos días sino observar de verdad porque ahí reside la clave, desde mi parecer. Debes mirar bien el nuevo entorno en el que estás, porque, aunque pienses que lo puedes dominar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada. Eso es lo que a mí más me costó. Pararme a observar y pensar no es uno de mis fuertes, pero en este voluntariado creo que he aprendido un poquito más sobre ello.

Mi experiencia en sí es totalmente positiva y, cuando miro hacia atrás, viene la nostalgia de esos días que no sé si Dios me dará de nuevo la oportunidad de repetir. Pero, sinceramente, doy gracias por haber ido, a la Fundación Benito Menni y a las hermanas que me acogieron en Ghana.

Marta M.

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Voluntariado en Santiago de Chile

 

…. valorando aún más los pequeños detalles de la vida

Somos Antonia y Laura, a principios de septiembre nos embarcamos en una aventura sin saber lo que nos esperaba a Santiago de Chile.

Llegamos a nuestro destino el pasado día 2 de Septiembre, convivimos con 14 residentes. Nuestro lugar de desarrollo del voluntariado, fue el centro de día de Benito Menni, allí participaban 30 usuarios.

Fue una grata sorpresa, superando con creces todas nuestras expectativas, siendo una experiencia inolvidable e increíble en todos los sentidos, teniendo el lujo de convivir con los usuarios (chiquillos) y compartir con ellos el día a día.

Sinceramente, no teníamos ningún tipo de expectativa, íbamos con la mente totalmente abierta y con muchas ganas de colaborar y desarrollarnos en todos los aspectos. Ha sido un lujo el convivir con los usuarios en la residencia, formando parte de su día a día, comiendo juntos, saliendo con ellos, conversar… siendo parte de la familia que tenían creada.

El recibimiento y acogida por parte del personal, hermanas y colaboradores en general ha sido increíblemente bueno, nos hemos sentido integradas desde el primer momento; incluso los familiares de los residentes nos mostraron su cariño y agradecimiento por nuestra labor.

No pensábamos en disponer de día libre, nos introducimos en su entorno para ser unas más, sin embargo, fueron los mismos colaboradores los que nos ofrecieron la oportunidad de conocer y recorrer la ciudad y sus alrededores, para acercarnos más a su cultura y mostrarnos todas sus riquezas; dedicándonos su tiempo libre para acompañarnos, creando con ellos unos estrechos lazos de amistad y afecto que perdura aún hoy día.

Nos ha enriquecido tanto personal como profesionalmente, valorando aún más los pequeños detalles de la vida. Estaremos siempre en deuda con los colaboradores, por su hospitalidad y cariño hacia nosotras.

Agradecemos esta oportunidad.

Chile1

 

 

 

Voluntariado en Santiago de Chile

 

…. valorando aún más los pequeños detalles de la vida

Somos Antonia y Laura, a principios de septiembre nos embarcamos en una aventura sin saber lo que nos esperaba a Santiago de Chile.

Llegamos a nuestro destino el pasado día 2 de Septiembre, convivimos con 14 residentes. Nuestro lugar de desarrollo del voluntariado, fue el centro de día de Benito Menni, allí participaban 30 usuarios.

Fue una grata sorpresa, superando con creces todas nuestras expectativas, siendo una experiencia inolvidable e increíble en todos los sentidos, teniendo el lujo de convivir con los usuarios (chiquillos) y compartir con ellos el día a día.

Sinceramente, no teníamos ningún tipo de expectativa, íbamos con la mente totalmente abierta y con muchas ganas de colaborar y desarrollarnos en todos los aspectos. Ha sido un lujo el convivir con los usuarios en la residencia, formando parte de su día a día, comiendo juntos, saliendo con ellos, conversar… siendo parte de la familia que tenían creada.

El recibimiento y acogida por parte del personal, hermanas y colaboradores en general ha sido increíblemente bueno, nos hemos sentido integradas desde el primer momento; incluso los familiares de los residentes nos mostraron su cariño y agradecimiento por nuestra labor.

No pensábamos en disponer de día libre, nos introducimos en su entorno para ser unas más, sin embargo, fueron los mismos colaboradores los que nos ofrecieron la oportunidad de conocer y recorrer la ciudad y sus alrededores, para acercarnos más a su cultura y mostrarnos todas sus riquezas; dedicándonos su tiempo libre para acompañarnos, creando con ellos unos estrechos lazos de amistad y afecto que perdura aún hoy día.

Nos ha enriquecido tanto personal como profesionalmente, valorando aún más los pequeños detalles de la vida. Estaremos siempre en deuda con los colaboradores, por su hospitalidad y cariño hacia nosotras.

Agradecemos esta oportunidad.

Chile1

 

 

 

Voluntariado en Argentina

 

…… Gracias por brindarme la oportunidad de compartir esta experiencia de voluntariado internacional

Desde el primer momento y durante mi estancia como voluntario internacional en Argentina, me sentí muy a gusto, gracias a las muestras de cariño tanto de las hermanas como trabajadores, ancianos y familiares.

El tiempo trascurrido fue muy rápido, sin apenas tiempo para la reflexión. Cuando a uno le llena la labor que lleva a cabo, el sentimiento de satisfacción que le invade no se puede quedar dentro, se siente la necesidad imperiosa de darlo, compartirlo.

Afortunadamente dentro de nuestra comunidad hospitalaria en el mundo donde están las hermanas Hospitalarias, tenemos diferentes ámbitos de trabajo en los que tanto ellas como los que colaboramos con ellas, encontramos ocasiones de llevar a cabo nuestra misión hospitalaria trasmitiendo y compartiendo la “buena noticia“, la “sanación”, cada uno desde nuestra realidad, desde nuestro lugar, compartiendo los dones que Dios nos da allá donde se necesite, esta es nuestra misión, nuestra vocación.

Gracias por brindarme la oportunidad de compartir esta experiencia de voluntariado internacional. Muchas gracias.

Vicente

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