Vivencia transformadora

Soy Belén, deseo compartir mi experiencia de Voluntariado Internacional en Quito, a través de la Fundación Benito Menni.

Esta experiencia de voluntariado en Quito ha sido, sin duda, una vivencia profundamente transformadoratanto en el plano personal como en el profesional.  Supuso un encuentro con otra realidad, con otro modo de entender y ejercer la salud mental, y con una humanidad que trasciende los recursos materiales o las diferencias culturales.

Desde el primer momento me sentí acogida, valorada e integrada en el equipo, lo que me permitió vivir el voluntariado no solo como una colaboración profesional, sino como una experiencia de vida compartida.

Trabajar junto a las Hermanas Hospitalarias, los profesionales del hospital y los adolescentes ingresados me brindó la oportunidad de reconectar con la esencia vocacional de la psiquiatría, centrada en la dignidad, la empatía y la atención integral de la persona.

Me llevo conmigo el testimonio de entrega y compromiso humano de todos los que forman parte del centro, su capacidad de dar sentido y esperanza incluso en circunstancias adversas. También me llevo el aprendizaje sobre la influencia del contexto cultural en la salud mental, y sobre la necesidad de abordar el sufrimiento psíquico desde una perspectiva que contemple la historia, los valores y las condiciones sociales de cada individuo.

En lo personal, esta experiencia me permitió crecer en sensibilidad, humildad y gratitud. Pude constatar que, más allá de los diagnósticos y las técnicas, lo que realmente transforma es la relación humana, la escucha y la presencia auténtica.

En resumen, este voluntariado no solo amplió mis conocimientos clínicos, sino que reafirmó mi compromiso con una psiquiatría más humana, global y compasiva. Ha sido una experiencia que permanecerá en mí como un referente vital y profesional, y que sin duda ha dejado una huella imborrable en mi forma de mirar, de trabajar y de acompañar.

Belén