Voluntariado en Ghana (Dompoase)

 

Cuanto más descubres, más amas la diferencia y el contraste de nuestro mundo.

Así podríamos resumir, en una frase nuestro voluntariado en Ghana (Dompoase). Si viajas y sientes, es cuando disfrutas de la experiencia, nosotros hemos intentado desde el primer momento exprimir la oportunidad de conocer un país tan distinto como el nuestro y eso ha hecho que lo disfrutáramos al máximo.

Lo bonito del voluntariado es que tienes la oportunidad de ver desde sus ojos el mundo y vivir, comer y hablar como ellos, conocer su cultura desde dentro y disfrutar de momentos maravillosos, que nunca podrías hacer sino fueras uno más.

No es fácil que te consideren uno más, pero eso depende de ti y de tu actitud, siempre serás el diferente si tú quieres serlo, o si quieres sentirlo así, pero lo más gratificante es que acabes tu viaje sintiendo que has intentado adaptarte y si lo has conseguido, aunque tan solo sea un poco, puedes sentirte muy afortunado. Pues nosotros nos sentimos así, hemos disfrutado de cada momento que nos ha dado esta experiencia.

La gente nos ha vuelto a enamorar, aunque hayamos vivido momentos duros, momentos de realidad en toda regla, esto solo nos ayuda a crecer y a seguir con esta misma causa, la de un mundo más justo, un mundo donde todos tengan oportunidades y donde no existan las grandes diferencias que hay actualmente.

Nosotros dos no cambiaremos el mundo, pero si pondremos diariamente nuestro granito de arena llevando el mensaje a la gente de nuestro alrededor y nuestra esperanza diaria, que algún día este mundo sea más justo y tolerante.

La vida escribe las mejores historias, con lo que hemos vivido y compartido ya hemos escrito libro entero. El título es: Ghana, un país que ama y quiere ser amado.

Denys y Marta

 

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Voluntariado en Ghana (Dompoase)

 

Cuanto más descubres, más amas la diferencia y el contraste de nuestro mundo.

Así podríamos resumir, en una frase nuestro voluntariado en Ghana (Dompoase). Si viajas y sientes, es cuando disfrutas de la experiencia, nosotros hemos intentado desde el primer momento exprimir la oportunidad de conocer un país tan distinto como el nuestro y eso ha hecho que lo disfrutáramos al máximo.

Lo bonito del voluntariado es que tienes la oportunidad de ver desde sus ojos el mundo y vivir, comer y hablar como ellos, conocer su cultura desde dentro y disfrutar de momentos maravillosos, que nunca podrías hacer sino fueras uno más.

No es fácil que te consideren uno más, pero eso depende de ti y de tu actitud, siempre serás el diferente si tú quieres serlo, o si quieres sentirlo así, pero lo más gratificante es que acabes tu viaje sintiendo que has intentado adaptarte y si lo has conseguido, aunque tan solo sea un poco, puedes sentirte muy afortunado. Pues nosotros nos sentimos así, hemos disfrutado de cada momento que nos ha dado esta experiencia.

La gente nos ha vuelto a enamorar, aunque hayamos vivido momentos duros, momentos de realidad en toda regla, esto solo nos ayuda a crecer y a seguir con esta misma causa, la de un mundo más justo, un mundo donde todos tengan oportunidades y donde no existan las grandes diferencias que hay actualmente.

Nosotros dos no cambiaremos el mundo, pero si pondremos diariamente nuestro granito de arena llevando el mensaje a la gente de nuestro alrededor y nuestra esperanza diaria, que algún día este mundo sea más justo y tolerante.

La vida escribe las mejores historias, con lo que hemos vivido y compartido ya hemos escrito libro entero. El título es: Ghana, un país que ama y quiere ser amado.

Denys y Marta

 

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Voluntariado en St. Francis Xabier Hospital, Ghana

 

….. Pararme a observar y pensar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada.

El Voluntariado Internacional a través de la Fundación Benito Menni, que he realizado en Ghana en St. Francis Xabier Hospital durante mes y medio tengo que decir que no sé exactamente qué he aportado, me han aportado más ellos.

Aprendizaje, primeramente como enfermera. También sobre la vida de las hermanas. Y sobre la cultura y forma de ser de los ghaneses, con algunas dificultades de adaptación. Las actividades y tareas que realice han sido adecuadas a mis expectativas. Aunque en un principio me costó formar parte del equipo, nativo del hospital, tras unas semanas comencé a realizar sus mismos cuidados a los pacientes, pero al final me adapté y lo conseguí. Con las Hermanas, tal y como me imaginaba, genial de principio a fin, son maravillosas. Y con Fernando, el otro voluntario, ya éramos amigos desde hace cuatro años, y la convivencia no fue difícil.

Es difícil explicar qué ha significado la experiencia del voluntariado internacional para mí. Cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la cabeza es repetirlo. Repetirlo porque aprendí a superar las dificultades, aprendí a convivir, aprendí a conocerme a mí misma y a conocer y respetar más a los demás. Sentí qué es ser diferente y cómo debes adaptarte. También me llevo un gran recuerdo por las maravillosas hermanas que hay allí, fueron como mi familia. En ellas pude desahogarme, confiar… me reía con ellas y también hablábamos sobre trivialidades. El voluntariado internacional te enseña en muchos aspectos. Tú, en principio, vas queriendo aportar tu granito de arena, pero al llegar allí lo primero que debes de hacer es parar y observar. No observar por uno o dos días sino observar de verdad porque ahí reside la clave, desde mi parecer. Debes mirar bien el nuevo entorno en el que estás, porque, aunque pienses que lo puedes dominar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada. Eso es lo que a mí más me costó. Pararme a observar y pensar no es uno de mis fuertes, pero en este voluntariado creo que he aprendido un poquito más sobre ello.

Mi experiencia en sí es totalmente positiva y, cuando miro hacia atrás, viene la nostalgia de esos días que no sé si Dios me dará de nuevo la oportunidad de repetir. Pero, sinceramente, doy gracias por haber ido, a la Fundación Benito Menni y a las hermanas que me acogieron en Ghana.

Marta M.

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Voluntariado en St. Francis Xabier Hospital, Ghana

 

….. Pararme a observar y pensar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada.

El Voluntariado Internacional a través de la Fundación Benito Menni, que he realizado en Ghana en St. Francis Xabier Hospital durante mes y medio tengo que decir que no sé exactamente qué he aportado, me han aportado más ellos.

Aprendizaje, primeramente como enfermera. También sobre la vida de las hermanas. Y sobre la cultura y forma de ser de los ghaneses, con algunas dificultades de adaptación. Las actividades y tareas que realice han sido adecuadas a mis expectativas. Aunque en un principio me costó formar parte del equipo, nativo del hospital, tras unas semanas comencé a realizar sus mismos cuidados a los pacientes, pero al final me adapté y lo conseguí. Con las Hermanas, tal y como me imaginaba, genial de principio a fin, son maravillosas. Y con Fernando, el otro voluntario, ya éramos amigos desde hace cuatro años, y la convivencia no fue difícil.

Es difícil explicar qué ha significado la experiencia del voluntariado internacional para mí. Cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la cabeza es repetirlo. Repetirlo porque aprendí a superar las dificultades, aprendí a convivir, aprendí a conocerme a mí misma y a conocer y respetar más a los demás. Sentí qué es ser diferente y cómo debes adaptarte. También me llevo un gran recuerdo por las maravillosas hermanas que hay allí, fueron como mi familia. En ellas pude desahogarme, confiar… me reía con ellas y también hablábamos sobre trivialidades. El voluntariado internacional te enseña en muchos aspectos. Tú, en principio, vas queriendo aportar tu granito de arena, pero al llegar allí lo primero que debes de hacer es parar y observar. No observar por uno o dos días sino observar de verdad porque ahí reside la clave, desde mi parecer. Debes mirar bien el nuevo entorno en el que estás, porque, aunque pienses que lo puedes dominar, si no lo miras como es preciso, no conseguirás nada. Eso es lo que a mí más me costó. Pararme a observar y pensar no es uno de mis fuertes, pero en este voluntariado creo que he aprendido un poquito más sobre ello.

Mi experiencia en sí es totalmente positiva y, cuando miro hacia atrás, viene la nostalgia de esos días que no sé si Dios me dará de nuevo la oportunidad de repetir. Pero, sinceramente, doy gracias por haber ido, a la Fundación Benito Menni y a las hermanas que me acogieron en Ghana.

Marta M.

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Voluntariado en Santiago de Chile

 

…. valorando aún más los pequeños detalles de la vida

Somos Antonia y Laura, a principios de septiembre nos embarcamos en una aventura sin saber lo que nos esperaba a Santiago de Chile.

Llegamos a nuestro destino el pasado día 2 de Septiembre, convivimos con 14 residentes. Nuestro lugar de desarrollo del voluntariado, fue el centro de día de Benito Menni, allí participaban 30 usuarios.

Fue una grata sorpresa, superando con creces todas nuestras expectativas, siendo una experiencia inolvidable e increíble en todos los sentidos, teniendo el lujo de convivir con los usuarios (chiquillos) y compartir con ellos el día a día.

Sinceramente, no teníamos ningún tipo de expectativa, íbamos con la mente totalmente abierta y con muchas ganas de colaborar y desarrollarnos en todos los aspectos. Ha sido un lujo el convivir con los usuarios en la residencia, formando parte de su día a día, comiendo juntos, saliendo con ellos, conversar… siendo parte de la familia que tenían creada.

El recibimiento y acogida por parte del personal, hermanas y colaboradores en general ha sido increíblemente bueno, nos hemos sentido integradas desde el primer momento; incluso los familiares de los residentes nos mostraron su cariño y agradecimiento por nuestra labor.

No pensábamos en disponer de día libre, nos introducimos en su entorno para ser unas más, sin embargo, fueron los mismos colaboradores los que nos ofrecieron la oportunidad de conocer y recorrer la ciudad y sus alrededores, para acercarnos más a su cultura y mostrarnos todas sus riquezas; dedicándonos su tiempo libre para acompañarnos, creando con ellos unos estrechos lazos de amistad y afecto que perdura aún hoy día.

Nos ha enriquecido tanto personal como profesionalmente, valorando aún más los pequeños detalles de la vida. Estaremos siempre en deuda con los colaboradores, por su hospitalidad y cariño hacia nosotras.

Agradecemos esta oportunidad.

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Voluntariado en Santiago de Chile

 

…. valorando aún más los pequeños detalles de la vida

Somos Antonia y Laura, a principios de septiembre nos embarcamos en una aventura sin saber lo que nos esperaba a Santiago de Chile.

Llegamos a nuestro destino el pasado día 2 de Septiembre, convivimos con 14 residentes. Nuestro lugar de desarrollo del voluntariado, fue el centro de día de Benito Menni, allí participaban 30 usuarios.

Fue una grata sorpresa, superando con creces todas nuestras expectativas, siendo una experiencia inolvidable e increíble en todos los sentidos, teniendo el lujo de convivir con los usuarios (chiquillos) y compartir con ellos el día a día.

Sinceramente, no teníamos ningún tipo de expectativa, íbamos con la mente totalmente abierta y con muchas ganas de colaborar y desarrollarnos en todos los aspectos. Ha sido un lujo el convivir con los usuarios en la residencia, formando parte de su día a día, comiendo juntos, saliendo con ellos, conversar… siendo parte de la familia que tenían creada.

El recibimiento y acogida por parte del personal, hermanas y colaboradores en general ha sido increíblemente bueno, nos hemos sentido integradas desde el primer momento; incluso los familiares de los residentes nos mostraron su cariño y agradecimiento por nuestra labor.

No pensábamos en disponer de día libre, nos introducimos en su entorno para ser unas más, sin embargo, fueron los mismos colaboradores los que nos ofrecieron la oportunidad de conocer y recorrer la ciudad y sus alrededores, para acercarnos más a su cultura y mostrarnos todas sus riquezas; dedicándonos su tiempo libre para acompañarnos, creando con ellos unos estrechos lazos de amistad y afecto que perdura aún hoy día.

Nos ha enriquecido tanto personal como profesionalmente, valorando aún más los pequeños detalles de la vida. Estaremos siempre en deuda con los colaboradores, por su hospitalidad y cariño hacia nosotras.

Agradecemos esta oportunidad.

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Voluntariado en Argentina

 

…… Gracias por brindarme la oportunidad de compartir esta experiencia de voluntariado internacional

Desde el primer momento y durante mi estancia como voluntario internacional en Argentina, me sentí muy a gusto, gracias a las muestras de cariño tanto de las hermanas como trabajadores, ancianos y familiares.

El tiempo trascurrido fue muy rápido, sin apenas tiempo para la reflexión. Cuando a uno le llena la labor que lleva a cabo, el sentimiento de satisfacción que le invade no se puede quedar dentro, se siente la necesidad imperiosa de darlo, compartirlo.

Afortunadamente dentro de nuestra comunidad hospitalaria en el mundo donde están las hermanas Hospitalarias, tenemos diferentes ámbitos de trabajo en los que tanto ellas como los que colaboramos con ellas, encontramos ocasiones de llevar a cabo nuestra misión hospitalaria trasmitiendo y compartiendo la “buena noticia“, la “sanación”, cada uno desde nuestra realidad, desde nuestro lugar, compartiendo los dones que Dios nos da allá donde se necesite, esta es nuestra misión, nuestra vocación.

Gracias por brindarme la oportunidad de compartir esta experiencia de voluntariado internacional. Muchas gracias.

Vicente

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Voluntariado en Argentina

 

…… Gracias por brindarme la oportunidad de compartir esta experiencia de voluntariado internacional

Desde el primer momento y durante mi estancia como voluntario internacional en Argentina, me sentí muy a gusto, gracias a las muestras de cariño tanto de las hermanas como trabajadores, ancianos y familiares.

El tiempo trascurrido fue muy rápido, sin apenas tiempo para la reflexión. Cuando a uno le llena la labor que lleva a cabo, el sentimiento de satisfacción que le invade no se puede quedar dentro, se siente la necesidad imperiosa de darlo, compartirlo.

Afortunadamente dentro de nuestra comunidad hospitalaria en el mundo donde están las hermanas Hospitalarias, tenemos diferentes ámbitos de trabajo en los que tanto ellas como los que colaboramos con ellas, encontramos ocasiones de llevar a cabo nuestra misión hospitalaria trasmitiendo y compartiendo la “buena noticia“, la “sanación”, cada uno desde nuestra realidad, desde nuestro lugar, compartiendo los dones que Dios nos da allá donde se necesite, esta es nuestra misión, nuestra vocación.

Gracias por brindarme la oportunidad de compartir esta experiencia de voluntariado internacional. Muchas gracias.

Vicente

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Voluntariado en Mozambique (II)

 

…….Reflexionas en todas las cosas absurdas en las que te gastas el dinero y relativizas tus ambiciones.

Esta experiencia como Voluntaria Internacional a través de la Fundación Benito Menni, me ha acercado más a las necesidades de un país como Mozambique, a través del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Mahotas de la Hermanas Hospitalarias.

La relación con los compañeros del centro ha sido magnifica en todo momento desde el primer día nos aceptaron como un compañero más, y nos ayudaron en todo lo que necesitábamos. Nos facilitaban el desarrollo de nuestras iniciativas. Las Hermanas nos cuidaron muchísimo y aprendimos de ellas.

No todos los días tienes en tus brazos a un niño que no come a diario y que tal vez no llegue a hacerse mayor. Piensas y reflexionas en todas las cosas absurdas en las que te gastas el dinero y relativizas tus ambiciones. Conocimos a un joven de 22 años Que nos decía que no era bueno a costumbrarse a comer a diario. Todas esas cosas Cambian tu vida para siempre.

Belén J.

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Voluntariado en Mozambique (II)

 

…….Reflexionas en todas las cosas absurdas en las que te gastas el dinero y relativizas tus ambiciones.

Esta experiencia como Voluntaria Internacional a través de la Fundación Benito Menni, me ha acercado más a las necesidades de un país como Mozambique, a través del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Mahotas de la Hermanas Hospitalarias.

La relación con los compañeros del centro ha sido magnifica en todo momento desde el primer día nos aceptaron como un compañero más, y nos ayudaron en todo lo que necesitábamos. Nos facilitaban el desarrollo de nuestras iniciativas. Las Hermanas nos cuidaron muchísimo y aprendimos de ellas.

No todos los días tienes en tus brazos a un niño que no come a diario y que tal vez no llegue a hacerse mayor. Piensas y reflexionas en todas las cosas absurdas en las que te gastas el dinero y relativizas tus ambiciones. Conocimos a un joven de 22 años Que nos decía que no era bueno a costumbrarse a comer a diario. Todas esas cosas Cambian tu vida para siempre.

Belén J.

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